Declaración…

Declaración de intenciones:

Yo te quiero… pero como ¡¡amigo!!

Las Amistades Peligrosas

Las Amistades Peligrosas


Over the rainbow

De repente, Alguien lanza un mensaje al aire. A tí te parece un grito de auxilio. ¿Qué le pasa a alguien? Ese alguien que va por la vida en versión Technicolor, puro optimismo y mensajes positivos. No lo tienes muy claro, pero tú, que sueles ser más de escala de grises, decides que tienes que darle la vuelta a la situación. Por una vez, y sin que sirva de precedente, le darás una respuesta inesperada (¿inesperada para tí o para él?). Imprevisible, impulsiva.

Alguien que siempre ve la vida como un devenir luminoso por un sendero de baldosas amarillas. Se ha levantado con la sensación de que el camino se torna negro y lleno de baches. Un mal día lo tiene cualquiera, pero ¿y si lo miras al revés? verás que la oscuridad se puede volver luz y que en la mayoría de las mañanas de tu despertar ésta está más presente que las sombras. Claro, que las sombras las solemos dejar para las noches, los sueños (prohibidos) y nuestros infiernos (compartidos). ¡Oh, hombre de hojalata, sin corazón!

Hombre de Hojalata

Hombre de Hojalata

La culpa de todo, te dice Alguien, la tiene la bruja que vino del Norte, que ella ha sido la que se llevo su magia, sus latidos, el color dorado de las baldosas y hasta los zapatos rojo rubí.

En un tropiezo, en un momento de flaqueza (como si fuese la del bolquevique), le lanzas una propuesta que no sabes cómo caerá. Te adelantas a una posible petición y tiendes un brazo, primero, el otro después y lo recibes con una sonrisa, sincera y reconstituyente de ánimos perdidos.

La respuesta de Alguien se hace esperar, parece que su tristeza no le deja ver más allá de los cristales empañados de sus gafas. Tú, mientras tanto, piensas que te has vuelto a equivocar. Precipitada (una vez más). La espera te desespera. Te gustaría parar el mundo, pero éste sigue girando.

Dorothy

Dorothy

Después de pasar una noche de adormideras y pesadillas, ya ni siquiera aguardas su visita. Llega, cargado de energías positivas con un guiño travieso y una sonrisa, su mensaje: ¡Oh, pequeña Dorothy! Retoma conmigo el camino de Oz…

* Hay cuentos que se escriben solos (o ya estaban escritos)


m@73m@71c@s

0,00050454 esto es lo que yo soy para tí.

Y esto 0,00469484, lo que tú eres para mí.

Visto así, parace que jamás llegaremos a ser 1. Ni sumando, ni restando, ni multiplicando… y mucho menos dividiendo.

Has propuesto operan con derivadas. Demasiado disperso. ¿Nos elevamos al cuadrado?. Mejor, ¿al cubo?

He pensado que cabe la posibilidad de que tendamos a 1, si nos integramos. Alguien nos dijo que nos saltaramos los límites donde X (siendo X, el resultado de ambos) tienden a 0 y optemos porque esa incognita vaya a infinito.

El problema es que las m@73m@71c@s nunca se nos han dado bien…

Mejor si seguimos escribiendo las historias en forma literaria, con un lápiz y un papel… ¿No crees?

m@73m@71c@s

m@73m@71c@s


Hecho!

¡Hecho! No hay vuelta atrás. Me he parado en el borde y sin coger impulso siquiera, he saltado. Todavía estoy en el aire. En suspenso. No sé cómo caeré, ¿de cabeza?, ¿de pie?…

No sé si pedir cita en el dentista por si me parto los dientes contra el asfalto (otra vez). No sé si debería ir haciendo acopio de tiritas para curarme el alma después del aterrizaje. No creo que tarde demasiado en saber el resultado…

Por un lado, me da igual. Pero por otro, sigo teniendo curiosidad. Quiero poner unos cuantos puntos sobre el mismo número de íes. Quiero sembrar de tildes las palabras que todavía no nos hemos dicho. No me importaría quitar las comillas de nuestros discursos enrevesados para decir lo que queremos decir de manera clara y que siempre nos empeñamos en girar y girar hasta conseguir unos rizos tupidos. Se ve que nos queda mucho por hacer… Y yo tendiendo puentes o rompiéndome el alma…

Lo dicho, que mientras caigo voy buscando el mejor final. Un triple mortal carpado hacia adelante. No sé cuanto durará esto, así que tampoco os quedéis mucho tiempo ahí esperando. Ya os enteraréis (o no). ¡¡Qué más da!!


El (everything) flow(s)

El concepto que me persigue desde hace ya unas semanas es el flow -que no el cash-flow-: “deja que fluya”. Panta Rhei, que decía Heráclito: todo fluye. Todo cambia, nada permanece. Yo, ahí, con todo el empeño: que fluya, que fluya, que me parece que se estanca. Y mientras tanto…

¡¡Tanto fluir que me desbordo!!

A este paso me lleva la corriente que yo misma provoco. Que me duelen los brazos de nadar…

Pues seguiré pensando en ello, pero lo justo. Ahora me voy a dar a las “drogas naturales”, endorfinas en vena. Estoy siguiendo a rajatabla una estricta guía, redactada a conciencia. No puedo bajar la guardia…

Me permitiré, de vez en cuando, un café, claro que sí. Y será contigo… me lo debes. Al menos, uno. Y no es por venganza, pero me lo voy a cobrar!! Ya lo sabes, ¡sin amenazas!

Luego te ríes, pero el griego éste tenía razón: everything flows


…el día D

¿Llegará el día en que no te afecten aquellas palabras que te lanzan afiladas y se clavan y duelen? ¿Llegará el día en que te pongas la coraza y queden dobladas y aplastadas en la superficie? ¿Llegará el día en el que aprenderás a medir tus palabras antes de decirlas? Medirlas para no recibir estocadas de otros… ¿Llegará el día en el que no le darás tantas vueltas a lo que te dicen? ¿Llegará el día en el que confiarás más en tí? ¿Llegará el día en que harás lo que dices y todo irá bien? o tal vez mal, pero será lo que has elegido libremente. ¿Llegará el día en el que no sientas la culpa detrás de tí? la culpa de nada, la culpa de todo. ¿Llegará el día de las perfectas imperfecciones? ¿Llegará el día de las imperfecciones perfectas?

No esperes sentado a que el día D llegue…  ¡¡Sal corriendo en su busca!!

Change de Maez (listening)


Más (+)

Pidiendo más, queriendo más, teniendo más, haciendo más… Y es que me sabe a poco lo que me das y por eso desde aquí te digo, alto y claro: ¡¡MÁS!!

El sabor que me dejas entre los labios me dura días, semanas, pero necesito que lo recargues cada vez con más frecuencia. Lo siento, yo no quería, no tenía intención, pero me he enganchado a tí como a una droga. Eres mi sustancia psicotrópica, el opio de mi cuerpo. Alteras mi interior: cerebro, alma y corazón. Eres el placer que necesito para saber que sigo viva.

Sólo nos falta aceptar, descubrir y reafirmar algunos detalles. Todavía nos queda soltar las máscaras, desatar los lazos, que permanecen anudados a la altura de la nuca, y dejarlas caer junto a nuestros pies desnudos, sobre el suelo helado.

Entonces seremos capaces de vernos como realmente somos, auténticos. Ambos hemos mostrado pinceladas de lo que llevamos dentro de nosotros mismos… No se me ocurre nada mejor que terminar de pintar este lienzo inacabado para poder arrinconar los antifaces y vernos con los ojos bien abiertos.


Trasvasando optimismo

- Necesito un trasvase de optimismo, ¿puedes pasármelo por vasos comunicantes?

- ¿Probamos con un abrazo?

- Que sea largo… hasta que se me inunde el alma


Resurrección…

He buceado en las profundidades en las que se esconden mis monstruos. En estos días de muerte y resurrección, he bailado en el infierno que baila con él, que sin quererlo también baila, ahora, conmigo. Sigo con dudas, con miedos, con inseguridades, pero la vuelta sevirá para seguir luchando contra ellos y descubriendo todo aquello que vendrá y que tal vez, tú traerás. Buscaré de nuevo dentro de ese ángel caído que pide un trocito de cielo para él y para todos los que le rodean. No quiero perder la oportunidad de conseguir el mío. Todos merecemos un lugar en el cielo y otro en el infierno, para valorar los cambios.

Ana Juan

Ilustración por Ana Juan

Llegué a mi destino cansada y con pocas fuerzas después de la lucha interna de los últimos días. El camino se me llenó de líneas discontinuas y cruces de deseo, de pasión, de amor y de muerte… y después de tres días de pensar y no pensar, de ir y venir, de pasar páginas, de releer, de reescribir tareas perdidas y olvidadas, de reencuentros con otros y también conmigo, hoy deshago el camino andado, pero espero llegar y no ser la misma que partió en plena semana de pasión.

Paradojas a parte, caeré cada cierto tiempo en tus palabras, leeré entre líneas, buscaré en tus entrañas. Compartiremos lugares comunes y quién sabe si al final encontraremos una ruta conjunta por la que caminar.  Demasiadas preguntas y pocas respuestas, pero no hay prisas, para nada, y el tiempo nos pondrá en las posiciones correctas. Quizás mirando al horizonte, cerrando los ojos para evitar que el sol nos ciegue y dando pasos lentos, medidos, pero seguros mientras nos agarramos de la mano.


Y a la de tres…

… Y a la de tres, desperté. Y encontré abrazos hasta donde no los pedí y hasta de quien no los esperaba. Y sólo me queda agradecer, a la gente de cerca y a la gente de lejos, esa capacidad de animar con el mínimo gesto, con apenas dos palabras… Y la constante compañía que te saca una sonrisa desdeel rincón más profundo de la destrucción.

Y a la tres, desperté. E intenté zurcir las heridas del alma producidas, ésta vez, por el azar de la vida. Intenté que no se notasen las costuras, que las puntadas fuesen invisibles. Y como un sastre de los de antes me dispuse a hacer y deshacer las veces que hiciera falta hasta que el interior de mis entrañas volviese a ser como era antes.

Y en pocos días, encontraré la calma, el equilibrio y la tranquilidad perdida… o eso deseo y anhelo más que nada en el mundo. Espero que lleguen oportunidades para dar la vuelta a las cosas y dar por finalizado el proceso de cicatrización y de reconciliación conmigo misma y con el exterior hostil que sin querer nos empuja a un abismo del que no se ve el fin.


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